
Querido mundo, mi amo y benefactor, el hombre de la cabeza gorda -que diría el chucho Snoopy-ha llevado su adicción a este cacharrito de las teclas hasta el límite de crear un blog para que yo pueda expresar mis inquietudes y mis cosillas... no solo yo, por desgracia le ha parecido buena idea que comparta tiempo, espacio y reflexiones con el pequeño Mosquito, mi compañero de piso. El "gatito encantador". Grrrrrrrrrrr. Como soy una gata bien educada no voy a decir en este primer día los sentimientos asesinos que ese tierno pequeñín despierta en mi interior, jaja, hoy es día de celebración, ya habrá tiempo de cantarle las cuentas a ese enano aprovechando esta ventana abierta al ciberespacio.
Hoy, fiesta.
Yupi.
¿Alguien tiene una sardina?